Amor, Blog, comunicación, Crecimiento, historias, Mujer, Uncategorized

En el vacío de la noche

Como si el despertador hubiera sonado, me levanto. Desconcertada, trastocada, son las 2:47 A.M. ningún despertador ha sonado, pero mi cabeza se siente como si ya se me hubiera hecho tarde para ocuparme de miles de pensamientos hechos tareas en las que a esa precisa hora mi cabeza me pide que piense… que me ocupe de pensar en uno y cada uno de esos miles de hechos.

Es como si en cuanto salga el sol no habrá tiempo, no habrá espacio, habrá que pensar en otros miles distintos supongo. Sin saber muy bien donde estoy, me levanto al baño, quizás teniendo una descarga de las ya programadas a tener con la nena que crece en mi vientre toca hacer al día, me despeje la vejiga, y la cabeza. Ahora que lo pienso una acción puede que sea equivalente de lo que deseo hacer con el despertador que parece tener vida propia.

Mientras sin lentes, apenas alcanzo a distinguir el piso de la pared y el cuerpo anda en automático, la cabeza anda a mil; en ese segundo recordé todo lo que haré la mañana que sigue, lo que debería hacer y lo que no podré hacer por falta de plata, tiempo o ganas. Paso de querer hundirme en mis almohadas, a salir a comprar un chocolate a primera hora de la mañana, decidir que juegos debo incluir en el babyshower pronto a venir y el recordatorio fustigante de que no he comprado pañales, ni fórmula; seguido del recordatorio angustiante de que el dinero está escaso y de que no me queda mucho tiempo para idear la idea maravilla que me sacará de mis carencias económicas, de las cuales no deseo que mi hija se entere jamás; me doy cuenta que llevo más de 5 min sentada en el retrete mirando borrosamente la pared y absolutamente adormecida.

Pienso “Qué estás haciendo? Son las quien sabe de la madrugada. Déjame terminar de levantarme de este retrete y regresar a dormir ¡Por Dios!” Esto parece apaciguar el ritmo de pensamiento un rato, me apresuro a la cama a ver si al recostarme, esté tan suave y fría como cuando la deje y pueda hundirme en ella sin mirar atrás.

No, el techo de mi habitación que no veo, pero que sé que está ahí se torna la pantalla perfecta para proyectar los 89.990 pensamientos aún rondando. Se despliegan como ametralladora a toda potencia, como una ola gigante que remueve tanta agua como letras o imágenes me vienen a la mente. Sin darme cuenta he pasado de una idea a otra como quien pasa las páginas de una revista que realmente en ese momento no le va a leer.

Han sido días duros, recuerdo en ese momento que olvidé que estoy en un país en conflicto, que hace unas horas falleció otro joven en las manos de un agente de seguridad nacional, que las cuadras próximas a mi residencia están siendo azotadas por saqueadores y delincuentes, y comercios enteros están hechos trizas por el hambre que tiene mi población y no solo de comida.  Por un momento recuerdo que allí en la oscuridad y silencio de esa noche, olvidé todo eso y estoy pensando en subir a mi perro a la cama, porque tocarlo siempre parece hacerme sentir mejor; estoy pensando en mi nena, me doy cuenta que todo ese rato la he estado acariciando en mi vientre y allí honestamente quisiera ese techo fuera más grande o simplemente no estuviera, estuviera el cielo estrellado, infinito; porque así siento la cabeza infinita, queriendo más espacio para seguir pensando.

Empiezo a sentir que ya estoy más despierta de lo que suelo estar muchas veces, despierta ante mi inconsciente. Probablemente tengo la mirada abierta de par en par, siento la sangre bombear con tanta fuerza, como estar en una larga maratón donde ya el cuerpo está perfecto para recorrer los kilómetros sin siquiera notar el cansancio, sólo la energía, a adrenalina, las ganas de llegar. No podré dormir más esa madrugada, en ese instante lo supe…

Empiezo a pensar que ni siquiera esta situación de profundas carencias en el país donde no sé si podré salir a primera hora a comprar el chocolate que tanto se me antoja, me detendrá. Las ganas de andar, de llegar, de lograr, de crear, de vivir, de desear y en la búsqueda encontrar satisfacción son demasiadas; allí el despertador. Deseos que esperaron el momento preciso para escabullirse de una realidad que cada vez ahorca más. Estos deseos me despiertan para recordarme que necesitan un lugar para existir y que yo no sería yo si me entrego a permanecer pasiva y callada. Engaño a mi propia desesperanza al levantarme en medio del vacío de la noche a desear con todas mis fuerzas.

Esa noche, regresé a dormir escuchando los pájaros de la mañana, agotada de tanta película que me pasó por la mente, pero con el plan de regresar aquí a este blog, con la necesidad rotunda, innegable, irremediable de contar historias. No me es fácil escribir sin filtrar, sin temer, sin dudar, sin interminablemente corregir y dudar qué pudiera pensar tal o cual lector al toparse con mis letras; pero leyendo a Murakami hace poco, en su recopilación de historias “Hombres sin mujeres” la posibilidad de contar pequeñas historias y la cantidad de historias que yo quisiera contar, decidí hoy dejar mis formatos, mis estructuras tan estrechas y complicadas como laberintos y simplemente contar una historia a la vez.

Estoy segura que mis letras serán testimonio de mis luchas, de mis rincones incomprendidos y mis angustias perennes; pero también son la intuición que a través de los enredos más crudos me han ayudado a abrir caminos, para pensarme así como desde la panorámica; posición que siempre consigue liberarme.

Entonces hoy les cuento esta historia, una noche que me topé conmigo y conseguí regresar aquí.

Amor, Blog, comunicación, Crecimiento, Hombres, Mujer, Psicología

Un Amor Real

Amar con dulzura constante, amar con comprensión eterna, amar con entrega entera, amar como para siempre; toma tiempo

Amar con ganas de perdonar los errores, de compartir las heridas, de abrazar cuando duele, de sostener siempre la mano; toma tiempo

Amar sin dudas, sin celo, sin oportunidad para el resentimiento. Amar como amigos y como un devoto a la vez, toma tiempo

Se necesita que alguien nos ame con nuestros errores para saber que algo así, es posible

Se necesita quien nos acompañe en los momentos más oscuros para saber que incluso sumidos en la absoluta ceguera, no estamos perdidos

Se necesita de ese que nos tenga paciencia mientras nos autodestrucción; para saber que era necesario primero perder

Se necesita de quien se quedó en nuestro peor momento para saber que ese momento era sólo eso, un momento

Se necesita de quien equivocado, inconsciente, narciso; no nos abandonó, con todo y sus errores propios, se quedó y nos alentó

Se necesita de quien nos amó a pesar de sí mismo y a pesar de que su intuición le pidiera la retirada

Amar de verdad, no por pasión, enamoramiento, emoción, ego o inseguridad; toma y se hace con tiempo

Se necesita que estemos aunque quedarnos signifique dolor o fracaso, para saber que amar es de humildes no de maníacos

Se necesita que comprendamos hasta lo incomprensible para saber que amar es no dejar caer

El amor real, pide que nos desvistamos de ideas y nos perfumemos de paz, que nos adornemos con ternura y nos preparemos para… nada

Porque el amor real no pide nada, porque lo que tiene lo atesora y agradece haberlo recibido. El amor real no es conforme, es justo, acepta

El amor real espera aunque sepa que nada cambiará; el amor real siempre decide quedarse, a pesar del tiempo, a pesar de nosotros, se queda

El amor real se despide si tiene que hacerlo, pero gran parte se sigue vistiendo en la piel

El amor real no todo el tiempo tiene un escenario con protagonistas principales; no todo el tiempo tiene un final feliz

Cuando el amor es real no duele que la decisión sea separarse; duele saber que no estaremos ahí para seguir presenciando su felicidad

Cuando el amor es real no duele la distancia, duele que la distancia no logra desgastar el amor

Se necesita que alguien nos ame más allá del amor que nos tiene para saber que el amor real no es pertenencia es enseñanza

Amando de verdad se aprende que amar no siempre será la prioridad

Es cuando alguien nos ama siempre, en la distancia, en el problema, en el silencio y hasta cuando no pasa nada que podemos amarlo igual

Amando de verdad se aprende que amar no es la presencia, es la estancia

Amando se entiende que muchos no saben de que se trata y no podríamos seguir viviendo sin hacer nuestro mejor esfuerzo para que lo sientan

Sabes que una persona ama de verdad, cuando te comparte una sonrisa, una mirada, un abrazo o una mano sólo porque sí

Así es el amor real

 

 

Blog, Crecimiento, Hombres, Mujer, Obsesión, Psicología, Sexo

La Histeria del Amor

Enamorarse es un atentado a la cordura

Todo sentido de sí se ve amenazado por el poder que el amor de un momento a otro cobra sobre una persona

Estar enamorado es un acto deliberado de ruptura de todo lo real

Estar enamorado es una entrega suplicante a la sumisión y una demanda tirana de afecto y protección

Estar enamorado es el trastorno de las sensibilidades y la preparación de una defensa hostil

Estar enamorado es la alucinación de una satisfacción aguda y eternamente fugaz

En el mejor de los éxtasis eufóricos de estar enamorado; suspender la propia existencia parece la mejor y única opción

Estar enamorado provoca la visión endiosada de un sujeto y la petición insaciable de que nos posea

Estar enamorado en el más alto estado psicótico lleva al descanso total de no ser tú y simplemente servir de objeto del otro

Así como la sangre al cuerpo, el narcisismo rige nuestra consciencia. Estar enamorado es dar rienda suelta indefinida a ese poder

Estar enamorado implica un proceso de deshumanización. De pronto yo soy para ti y quiero que hagas conmigo lo que tú quieras

Estar enamorado junto a un enardecido deseo sexual es la formula exacta de muchos estilos de demencia

Estar enamorado fija un sólo objetivo y define la única forma de alcanzarlo; tener y cazar, respectivamente

Estar enamorado explica el abandono del self para suplir obediente y esclavizadamente el self de mi enamorad@

Estando enamorados la entrega de todas las armas y la declaración de colonización; es el acto de placentera y dolorosamente perder la cabeza

Estar enamorado es el estadío voluntario de despersonalización más divino del mundo

Estando enamorado se anulan todas las autonomías y se goza de estar a merced de todo lo que como objeto del otro te afecta

Estando enamorado cosas trastornadas como “te necesito”, “Cómo voy a hacer yo sin ti?” y “Yo no puedo si no estás” cobran total sentido

El ofrecimiento psicótico de “me entrego a ti” que sucede al estar enamorados hace derrumbar cualquier sensatez

Poseer y ser poseído es la fantasía dominio-sumisión más adictiva que se logra estando enamorados y sin romper las sensibilidades morales

Estando enamorados, el objeto de deseo cobra la forma que más estemos necesitando: protección-Padre, afecto incondicional-madre, necesidad inmensurable-infante a proteger

Estando enamorados ejercemos con el objeto de deseo el rol que más vaya a crearle dependencia de nosotros

Estando enamorados no concebimos no ser el centro de toda válida existencia

Estando enamorados nos sentimos eternos e indestructibles; una prueba más de la absoluta degeneración progresiva e irreversible

Estando enamorados la incertidumbre reina y nuestra parte rebelde celebra

Estar enamorado es un banco de asfixias; por dolor, por miedo, por orgasmos, por deseo, por euforia

Estar enamorado en su estado más maníaco alcanza a darle a cualquiera un propósito de vida repentinamente glorioso

Estar enamorado es el subidón suicida, porque nunca incluye paracaídas. Ese se queda con la lógica en la basura.

Estar enamorado es probar que los límites son sólo teoría y hasta las consecuencias más irrefutables pueden ignorarse

La fuerza del deseo escribe el amor y el amor se describe totalitario cuando va alimentado del más puro deseo

Estar enamorado es el despegue de la realidad para comenzar la mudanza idílica a la tierra de las fantasías

Estar enamorado es un estado pandemónico donde el orden y la sensatez se cuelgan detrás de la puerta

Así es la histérica naturaleza del amor

 

 

Blog, comunicación, Crecimiento, Hombres, Mujer, Psicología

Crecer

En medio de esta tormenta política, social, económica y moral que estamos viviendo, poco crédito damos a nuestro esfuerzo para sobrevivirla

Entre las complicaciones de la vida y las del país donde nacimos, todos los días sobrevivimos y también logramos pequeñas victorias

Cada caída deja una constante lección; mientras menos peso tengas sobre tus hombros más rápido podrás recuperarte

A veces el tiempo y las experiencias parecen una derrota constante; a veces lo son, pero de las expectativas insanas y de las ideas locas

Mientras más vivas más comprendes que vivir es no renunciar y no necesariamente materializar un plan fijo

Si pudiera regresar en el tiempo, no creo que lo haría, pero cuando comprendí la cantidad de cosas que me perdía regrese a donde pude

Regresé a viejos lugares, a viejos amigos, a viejos amores; para darles el abrazo, el beso, las disculpas y los te quieros que me y les debía

El tiempo nunca está perdido cuando despiertas a tus errores al mismo tiempo que a tus posibilidades

La cosa más importante que he aprendido en mi joven vida, es que tu vida no será tuya hasta que dejes de soñarla como otros te enseñaron

En mi caminar he entendido que cuando te despides de todo los manuales, es que puedes empezar a escribir el tuyo y sin llenarlo de tonterías

Todos los problemas que enfrentamos como sociedad, como nación, como individuos nos dicen una cosa; hay que crecer

Hay que dejar de ser lo que el otro espera que seamos, así eso nos deje en el limbo, para ir tras la obligación de averiguar quiénes somos

La mayoría de las veces frente a las inminentes crisis la sensación de desesperanza e incertidumbre estarán, al igual que la de esperanza

Puede que no tengamos ni la menor idea de qué hacer, esa sensación comanda la búsqueda de la responsabilidad. Allí comienza uno a crecer

La incertidumbre nos une, todos la hemos sentido, todos logramos de alguna u otra forma resolverla y probablemente sigamos haciéndolo

En ocasiones pienso en que somos un acertijo perfecto. Vivimos para aprender a vivir y cuando aprendemos seguimos para enseñarle a otros

Acciones poderosas para usar el tiempo de forma útil y satisfactoria: desprendimiento, despojarse, despedirse, dejar ir, fluir

Yo he aprendido a aceptar que no sé mucho de nada y esa es la mejor forma de aprender y disfrutar mucho de todo

Con los años nos rendimos a la realidad, somos menos activos con los sueños prefabricados y más compasivos con los sueños propios

Pareciera que el tiempo no es para pasarlo en una sola aventura si no para acumular tantas se puedan

Los años nos obligan a olvidar el pasado, porque el presente es tan voluble, tan vulnerable que el futuro es impredecible

Atesora tus historias, nada más bello que una biografía repleta, pero que ninguna de ellas te defina por demasiado tiempo

Acumula experiencias, nada más bello que escuchar hablar a alguien que ha vivido, pero que ninguna robe demasiado de tu tiempo

Luchamos tanto por definir nuestras vidas y quienes somos en ellas, cuando es esa lucha incansable la que nos demuestran que somos inmensurables. Plenos

Recuerda por dónde has pasado, pero olvida quien fuiste aquella vez que pasaste por ahí, ese tú ya no existe, pero si te dejó su sapiencia

Este regalo de existir no es nada gratis, ni para colgar en la pared; hay que usarlo y aprenderlo a usar bien; no se permiten negociaciones

El tiempo no te dejará tiempo que perder. Crecer es un imperativo para vivir. No hay escapatoria